Hoy me recordé de ti,
no se me estrujó el pecho,
no vibró algo en mí,
ni me sentí deshecho.
Hoy frente a la ventana,
donde alguna vez te besé,
recordé jóvenes momentos,
y no me temblaron los pies.
Hoy recordé tu amor,
y me di cuenta sin saber,
que sentía todo lo mismo,
pero por otra mujer.
Ya no estaba maltrecho,
sentí que libertad gozaba,
pues no tenía en mi pecho,
la opresión, que antes llevaba.
De nuevo sentí vigor,
olvidé lo que pensé vejez,
y usé toda mi experiencia,
para no fallar otra vez.
Y al ver el rostro pleno,
de quien ahora es mi mujer,
me reí para mis adentros,
porque soy feliz otra vez.
José Prado -Estados Unidos-
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