Los amores imposibles están hechos de la argamasa de la sombra de cien mil ciempiés.
Los amores imposibles son laberintos en un andén de sueños fracasados.
Los amores imposibles son reflejos opacos de cocinas que no se rozan.
Los amores imposibles son cables de luto por el quebranto del no poder ser.
Los amores imposibles se sustentan en las ansias de la ausencia.
Los amores imposibles se dan cabezazos con guantes de seda contra lo prohibido.
Los amores imposibles con sus brazos inacabables no alcanzan ni un centímetro de piel.
Los amores imposibles son un gota a gota que descansa en las fontaneras del alma.
Los amores imposibles son un precipicio de besos que arden mirando al horizonte.
Los amores imposibles son la presbicia de los días que gritan su dolor tricolor.
Los amores imposibles son quimeras imposibles porque los sueños, sueños son.
GUILLERMO JIMÉNEZ FERNÁNDEZ -Mérida-
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