En la distancia
que existe
entre esa aguja
y mi brazo,
se encuentra
el jardín subversivo
de mi ser,
los cadáveres
resecos
que fueron mis deseos,
las lágrimas
de Maríaa
en el Golgota,
y tu belleza,
que ahora
se desdibuja
al quebrar mi carne,
la fiel aguja,
con el impulso
del embolo
haciendo su trabajo
a la velocidad
de mis miserias.
Maximiliano Spreaf
Publicado en la revista deliteraturayalgomas
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