lunes, 23 de junio de 2014

HUMANOS…


Incansable distancia recorre el viento como cable extendido sin principio, sin fin.
Suspendido en el espacio invisible sostenido por hábitos de humanos incon_
gruentes, necrosadas sus mentes nulas de sueños.
Arrieros de cofres vacios, eslabones de cadena que arrastran con sus miedos. En nefastos encuentros unos con otros se cruzan en el camino como zombis de estos tiempos. Disfrutan de la caza, de los toros y el futbol, no hay mas mundo que el que cuento. Se molesta con el hombre, con los que piden en las esquinas o en el metro. Les ofenden las fotos de niños con hambre. El maltrato y animales muriendo. Su mejor acción es cabrearse, volver la mirada y olvidarlo en su silencio.
Se colapsó su mirada en un día cualquiera, tal vez, era invierno. Se les heló la sangre y no se desheló con el tiempo…Armados de balanza, guiarse solo por extremos no es bueno…
Nacieron y murieron con su nacimiento, si no laten con la vida tienen por narices que estar muertos. Izan banderas como si en ellas hubiera vida y alimentos. Marcan sus fronteras como si el mundo fuera de ellos. Se rigen por colores…
mejor blanco que negro. Se suben a un pedestales imaginarios que se construyen ellos y se les pasa media vida en esto, y, así se pierden la otra media sin saberlo.
Alumbrados de egoísmo solo siembran malos recuerdos. Creen todo merecérselo,
los que fallan son los otros, nunca ellos. Compartir es de tontos, ellos no están para perder el tiempo…
Sin conciencia se pasean por el asfalto negro, entre torres de pisos oscuros y
cemento. Entre jardines artificiales y alcantarillado lleno de mierda por dentro.
La ciudad es lo más… Los tontos y paletos los del pueblo. Los pobres que disfrutan del campo, sin estrés y nunca corriendo; poca polución y los pulmones abiertos a pleno pecho.
Nacer desnudos y morir cubiertos de estiércol, impregnada nuestra piel ya
Llevamos el traje puesto. Los eslabones van creciendo, las cadenas se alargan en
extremo, las arrastramos como podemos. Vida llena de cargas absurdas, lo mejor
es viajar ligeros…
Un día nos iremos, se romperán las cadenas y a los nuestros les quedará el estiércol. Días sin sabores, montones de cacharros y cosas innecesaria que ocupan nuestro espacio y nuestro tiempo.
Yo solo quiero ventanales grandes que me conecten con toda la esencia. Desertar de este mundo que me aprieta y ata a la tierra. No quiero equipaje, y menos cadenas. Sé que el estiércol ya me llega; quisiera que en el naciera alguna primavera, llena de florecillas silvestres en praderas llenas. Infinitud de colores y aroma fresco y, si lo consigo que, me dejen ser tierra. En ella abrigada, oír sus pálpitos, sentir sus raíces y los animales que contenga; boca arriba con la mirada hacia el cielo y las estrellas. Al verlas estremecerme de contenta, en espera…

Lograr conseguir ver los cambios en la tierra. A los humanos felices, libres,
sin banderas ni fronteras, sin color de piel ni balanza. Tener el sentir de que
están en la tierra libres, sin cadenas hechas por ellos.

…Y en ese día cerrar los ojos
y olvidar por completo mi existencia…

LOLA WIZNER

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