Hermano,
el rosario yace muerto en tu mano.
¿Has oído?
Es culpa de la efigie,
estatua de cavidades
en cascada de sangre.
No diré su crimen,
nombrar la maldad la llama.
Recita su sutra.
Lo apunta como una lanza,
y nombra,
Nos nombra.
Dice que sus manos son veinticuatro.
Nueve en los ojos;
seis en el pecho;
nueve en la cintura.
Así se llama dios,
Está ciego, inmóvil y hueco.
Sus números no son sagrados,
son reflejos de una meretriz cifra:
Noventa-sesenta-noventa.
II
Estás aquí hermano,
con el rosario roto en mano.
la sangre te sale por la boca.
Y te preguntas
dónde están tus cuatrocientas manos.
Las alejaste al nombrar.
Hiciste la maldad,
al nombrarla,
por querer multiplicar tus manos.
Eres,
la muñeca de medidas perfectas.
Está roto tu rosario.
Rui Caverta
Publicado en LetrasTRL 59
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