sábado, 21 de junio de 2014

FELIPE VI Y LAS AVES DE RAPIÑA PROTEGIDAS


“Ahí están los desahucios, los atropellos, la degradación moral, la rapiña de banqueros y curas. Es un estado general muy pervertido. Lo de la regeneración del país es desde luego inaplazable”.
J. M Caballero Bonald

Una parte dignamente representada de la ciudadanía española, tiene conocimiento de que en este país, cada día menos nuestro, existen aves de rapiña de dos clases. Una de ellas corresponde a especies como pueden ser el águila en sus diversas especies, los buitres, el lince, etc., en peligro constante de extinción por la mano del hombre y los productos nocivos que aplica a la naturaleza. La otra clase, animal de costumbre, disfruta de protección acorazada, son aves de rapiña con DNI nombres apellidos, que asolan a España con plena libertad y descaro. Tanto es así de trágico el panorama que son consideradas el segundo mal crónico de la nación. Peligro que de no ser afrontado con firmeza y dignidad puede dejar a nuestra geografía convertida en un basurero. No exagero, ya señalo que según las encuestas del Estado la primera preocupación es el paro, la segunda la del saqueo mafioso de “Aves de rapiña especie protegidas con DNI” y otras guarniciones no menos sólidas.
Aunque endebles son las esperanzas que se puedan esperar del discurso de investidura de su Majestad Felipe VI al ser sus funciones simbólicas y sometidas al gobierno, con muestra clara mostró de nombre propio el drama trágico del paro, grave situación en la que se vive bajo la cruel explotación del hombre por el hombre hasta las últimas consecuencias (minorías poderosas sobre mayorías empobrecidas), justas las palabras dedicadas a la defensa de la democracia, aunque sin mencionar la amenaza del franquismo emergente siquiera con un fino toque señalando el retroceso que padecemos en educación, el papel de la Iglesia franquista desde las sacristías. Pero no abordó con la misma claridad las mafias de la corrupción. Que ha mostrado sobre otras serias cuestiones, como ecologismo en favor de una naturaleza más limpia, y protegida frenando la avaricia de la desproporción medio ambiental.
Ya rey, Felipe VI no puede quitar y poner a las Cortes ni al Gobierno, en donde debe residir una verdadera democracia, los poderes políticos efectivos, pero sí utilizar sus facultades de arbitraje y moderación para facilitar un clima favorable a la vuelta al diálogo. Y una transparencia tal que impida por medio de la Justicia falsificada la barbarie de la corrupción por parte de las aves carroñeras protegidas con el mayor cinismo.
El descaro de esta especie protegida, su zafiedad de orgulloso croar al sentirse predilecta para toda clase de latrocinios sin tener que esperar la noche ni que los representantes de la justicia puedan eliminar su infeccioso vuelo de urracas de graznido triunfante. Es la epidemia de más peligroso ácido corrosivo que podemos padecer como simples ciudadanos, pues el único portillo que nos dejan abiertos es convertirnos en súbditos y mendigos de sus insaciables vuelos arrasadores
“Hoy, más que nunca, los ciudadanos demandan con toda razón que los principios morales y éticos inspiren -y la ejemplaridad presida- nuestra vida pública. Y el Rey, a la cabeza del Estado, tiene que ser no sólo un referente sino también un servidor de esa justa y legítima exigencia de los ciudadanos”
“Pero las exigencias de la Corona no se agotan en el cumplimiento de sus funciones constitucionales. He sido consciente, desde siempre, de que la Monarquía Parlamentaria debe estar abierta y comprometida con la sociedad a la que sirve; ha de ser una fiel y leal intérprete de las aspiraciones y esperanzas de los ciudadanos, y debe compartir -y sentir como propios- sus éxitos y sus fracasos”
Terminado el plazo de los panegíricos, en el aire queda una interrogación con la sutil frase de “Una cosa es predicar y otra dar trigo” .cambiar algo para que todo siga igual con algunas migajas bondadosas, sea una vez más la triste realidad de este pueblo que ha perdido la ilusión y la fe de vivir bajo una democracia justa y transparente, con monarquía parlamentaria o república. Pues la actualidad de España no es el color de una bandera, sino la miseria en la que mal vive una gran parte del pueblo llano.

Francisco Velez Nieto
Publicado en el periódico Luz de Levante

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