Si la mirada de las cosas es ligeramente dulce,
ligeramente grave, ligeramente pensativa, es una mirada del agua.
Gaston Bachelard
Nacer, ¿será?
olvidar la paz del agua, sus cabellos
pronosticar el viaje de un jinete experto
que a tientas recorre el vagón.
Será la respiración que desdibuja la frente o simplemente es dar golpes
a lo blando
una venganza sin orgullo ni errática posible. Abrir buscando arbustos: piracanto.
Porque sinceramente hasta molesta
la rara forma de lo claro
es quizá esta combinación que somos de raza turbia.
Así, que así, se siente haber bebido de su sueño
y luego ayudarle a juntar escamas en el muelle
para estar atento a esta posición vertical
que mira allá.
Yendi Ramos -México-
Publicado en Periódico de Poesía
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