jueves, 19 de junio de 2014

EL CUADRO


La muerte se desborda en la pintura
abstracta de la vida; en un paisaje
de ocres, el hombre arrastra su equipaje
de sombras hasta darle sepultura.

Sin embargo, deshace su cintura
pariendo monstruos; hijos del ultraje
abandonados a este sol salvaje
como ganado bravo, como un miura

de sangre -de hïerro- y mucha casta,
haciendo de la lucha nuestra vida
para morir de amor, gritando: ¡basta!;

gritando: ¡Padre! –a Dios-; gritando: ¡Hombre!.
Y terminar cerrando así la herida:
¡mientras, ponemos a este cuadro un nombre!

Antonio Ramos Olmo -ESPAÑA-

No hay comentarios:

Publicar un comentario