No hace falta utilizar tinta
siempre y cuando se escriba desde el corazón,
su tinta roja se queda, se graba por siempre,
te impregna el ser cuando te miran desde el amor.
Y en esa aproximación de futuro
cada vez más cercano, mas nuestro,
cada uno nos adentramos en sus fauces,
unos serenos y otros con miedos.
Sueña el corazón a los sueños,
los acerca e intenta atrapar con empeño,
guarda su tinta para el momento,
la llegada de ojos que se graban hasta los huesos.
Se descerraja al momento,
sin forzar ni arrancar su cerradura,
se abre a la vida, a esa mirada,
sin clave secreta ni barrotes de hierro.
Su sangre hierve, paso a paso vuela,
se te regala en ese instante de vernos,
sin tinta ni letras se hacen versos,
parpados abiertos, me ves y te veo…
…Y se hace el futuro presente,
siendo cada vez más nosotros
y, quedando menos tiempo…
LOLA WIZNER
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