En el 3011 he de seguir aquí;
no hay manera de ser en otro lado.
Estuve en tu comienzo —palo a pique—,
pionero de tu destino largo.
¿No tropecé acaso en cuanta piedra
sembró la historia en tu camino aciago?
¿Quién sino yo, junto a los de mi clase,
puso el hombro,
los huesos,
las cenizas,
abrió la aurora, despejó alboradas,
gritó: ¡adelante!, y que el futuro pase?
Sos de cientos de indígenas,
otro tanto de criollos
y miles de inmigrantes.
Estamos aquí y no desertaremos.
Así como te hicimos desde el barro y el canto,
con esperanza y sueños
te seguimos forjando.
Queda dicho.
No tengo por qué irme.
Cuando te nombro,
otro lado queda en ninguna parte.
Y al igual que hoy, mañana te diré:
tenés mi corazón,
mi voluntad,
mis ganas…
Vamos andando, Buenos Aires.
Del libro Cielo de Coghlan de RUBÉN DARLIS
No hay comentarios:
Publicar un comentario