Quienes estén movidos por un espíritu de bien
son tus hermanos; a tal familia llámala parentela
aunque no hayan nacido del vientre de la luna.
Los ciegos son sordos. No ven que tu vasija habla,
que es la vasija a la que llamo tu espíritu.
No le des de beber a quien no oye; no acerques
el sabor de tu alegría a la boca del asno.
Selladas fueron sus jetas con yugo,
cortados sus oídos con silencio,
cegados sus ojos con ingratitud.
Tiké, la salvadora, hermosa entre tus hermanas,
les negará providencia; no han de comer nuestros frutos.
No sabrán de la abundancia ni de las bendiciones.
Para que aprendas del proceso,
y no te compadezcas ante quien no merece,
hazla que ande contigo y no la llames Caprichosa.
Ella es Agathos Daimon, el espíritu del bien.
Del libro de “Estéticas mostrencas y vitales” de
CARLOS LÓPEZ DZUR -Puerto Rico-
Publicado en Suplemento de Realidades y Ficciones 60 .
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