Podría ahora vender tu cuerpo al peor postor
vigilar personalmente que se empapen tus sábanas
y que gires y grites y gimas toda la noche
entre piernas inclementes abrirte ante mil extraños
encargarme de que te guste hasta que lo implores
pasarte por la piel los que demoran el latido,
los que llegan pronto,
los que tienen miedo
los que se van
podría llenarte de lentejuelas y escotes de esquina
darte un disfraz, una lengua insaciable, unas manos que aprieten
una paciencia terca de los dedos en tus nervios
un líquido inundando cada tanto tu vientre hambriento
podría mandarte quien te sacie
entonces, tal vez, se te iría el horror a lo vulnerable.
Mónica Velázquez Guzmán -Bolivia-
Publicado en la revista Periódico de Poesía
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