miércoles, 20 de noviembre de 2013

MIRÉ MIS MANOS


Y me miré las manos y he notado
la huella de caricias repetidas.
Por los años la piel envejecida
acusa, aquí y allá, tiempo pasado.

Y me miré las manos y he pensado
que cuando van a tono con la idea
dan perfección y encanto a la tarea
en la sublimidad de lo logrado.

Y me miré las manos y he sentido
sus curvaturas y su movimiento
como   afinado y prístino instrumento
que explicita la acción con su sonido.

Y me miré las manos y he palpado
cada arruga y sus líneas perfiladas.
En brumas de milenios, condensadas
encierran los ensueños  apretados.

Y me miré las manos y he soñado
con un mundo mejor. Con  diez  perfectos,
magníficos  apoyos, firmes, rectos,
¡a diestra y a siniestra acompasados!

Irene Mercedes Aguirre
Publicado en la revista Nevando en la Guinea 34


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