Aquel gato negro llevaba tan mal su fama de causar mala suerte que, cierto día, decidió pintar algunas partes de su cuerpo de color blanco. Desde entonces es mucho más feliz: la gente ya no sale huyendo al verlo y él, tranquilamente, puede seguir repartiendo mala suerte allá por donde pasa.
Dolo Espinosa —seud.— (España)
Publicado en la revista digital Minatura 154
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