Furtivo, silencioso,
sin darme cuenta siquiera,
en una noche callada,
entraste a mi corazón, entraste para robarlo,
para llevarlo contigo en tu amante corazón.
Eres mi luz,
mi fuente de trigo,
que alimenta mi sendero como amigo.
Eres luz de mis días tristes,
y mis noches de intrigante oscuridad.
Tú, mi amor, mi ladrón del corazón,
que en ese corazón también te llevas,
mi calma, mi amor y mi sosiego.
Lléname de tus deseos, de tus besos y caricias,
dame la dulzura de tu alma,
e impregna mi vida de tu amada calma.
Envuelve mi cuerpo entre tus brazos,
envuélvete en mi piel,
que por momentos de no verte,
convierte su miel en amarga y densa hiel.
Ladrón del corazones, suaviza mi vida entera, cúbrela de toda gloria,
con tu dulce y suave encanto.
Dame de ese sol que tu alma vierte,
y en pasión se convierte.
Ladrón de mi corazón, que todo me lo has robado,
toma mi vida y mis besos, toma mi verdad, mi canto, llévate mi amor.., pero también mi llanto.
Hortencia Aguilar Herrera -México-
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