viernes, 7 de agosto de 2015

NEPTUNIAS


Corrieron enloquecidas
teñidas en un gajo de luna;
todos omitían la vigilia
en un sueño hondo
que supuraban sus cuerpos
imperfectos.
Por la ciudad apagada
ráfagas de viento
encantaban formas
filiformes de neón
bajo el celaje negro,
inmisericorde.
Pronto fueron llenando
las calles de paranoia
con gestos obscenos
e hilarante afonía
atravesada en sus gargantas.
Desde su vagina
brotaron un color pardo
y toda su desnudez
se troncó áspera,
enmarañada en líquenes
efervescentes.
Palpitante, el gran hongo
fue propagándose
hasta la esquirla de la luna.
Entonces se escuchó
el espantoso silencio.

MANUEL JESÚS GONZÁLEZ CARRASCO -Madrid-

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