domingo, 9 de agosto de 2015

MIRANDO AL ESPEJO


En versos fuera de rango,
pulsa gozoso el corazón.
De clamores se llena la vista
admirándose en el bruñido espejo.

¿A qué más se parece?
¿Por qué se mira tanto
escondida en la caverna?
Sombra de su sombra,
mirada hierática
del paso del tiempo.

Brillante estrellita
si estuvieras en ella,
retrocederían los años
y siempre se vería menos vieja.

¡Quién pudiera encantarlo
y pasearse por su imagen!

¡Perdona, lo lamento!
Ya pienso.

¡Qué divorciante es el tránsito de la belleza,
cuando el rostro
es museo de pintura
y la cara, se va haciendo… cara!

Ana María Lorenzo

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