Fui para ti tu mejor maestro
te vi tímida muy vulnerable
callada inquieta sin ancestro
ganas de aprender, muy afable.
Me impresionó tu grácil figura
el movimiento de tus caderas
mis manos rodearon tu cintura
apreté tus glúteos cual esferas
Mi curioso y furtivo beso
encontró excelente acogida
y entre tus labios quedó preso
complaciendo boca desvalida.
Labios frescos como el rocío
me dieron lindo recibimiento
fueron regados con el estío
de besarlos quedé sin aliento.
Mis manos muy ávidas curiosas
te aproximaron a mi pecho
tus senos cual botones de rosas
me ilusionaban en mi lecho.
Toqué presuroso agitado
tus rosados pechos redondeados
los acaricie tiernos, de lado
para verlos erizarse erguidos.
Desperté tu bello ser dormido
respondió como yo anhelaba
enjugué tus pies desesperado
eran como yo imaginaba.
Mis manos hicieron de las suyas
palmo a palmo acariciando
contorneadas piernas solo tuyas
una sed de caricias saciando.
Loca lengua hizo su agosto
en sorprendida vulva dormida
saboreando folios al directo
quedar armónica extenuada.
Nunca olvides fui tu maestro
a conjugar amar te inicié
en todos los tiempos como diestro
y tu cuerpo no lo desperdicié.
Alberto Recalde Romo -Ecuador-
No hay comentarios:
Publicar un comentario