Crepita la fogata sobre el cerro.
Pasea Selene por lo alto del cielo,
-bajo cordobán luce- sobre hierro,
donde a extinguirse van versos en celo.
El olivo, expira en las brasas bellas,
y danzan duendes por sombras reflejos,
yo, quedo al pairo, bajo las estrellas..,
y la noria, quejándose a lo lejos.
¡Duendes!.., sólo.., ¡dejadme con mi llama!,
en la noche, quemar caducos leños..,
frente a mi choza, cándida la flama,
un mar de plata.., fuego, y fatuos sueños.
MANUEL VELASCO FDEZ.
Compartido por Julio G. del Río
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