viernes, 7 de agosto de 2015

EL CRÍTICO


El crítico de bruces en el lago,
tras los escurridizos peces.
Esa raza extinguida en nuestros besos
 negros.
Y cruzas Tú vestido de David,
travestido de Armando, de Jesús,
de Reinaldo perdido en el correo
electrónico, sistro
del esquivo mirar en que se duerme Eddie,
de la altiva mirada con que John me cela de los bellos cariátides del templo,
de Mitchum arrimado a la computadora,
o de Ricky y sus ojos que quisieran leer mi Pagina nocturna,
o del otro Jesús, el bailarín absorto de los horizontes,
como Willie cantándome al oído todo el Ave María,
o de Jorge invitándome a las olas oscuras de su cama de agua.
Cavan en las fosas los geranios
cansados de leer esa lápida roja que separa tus labios de los míos,
este hastío del caos
para alzar el silencio con sus alas negras
de sus salas negras.
Se desangran las letras de esa lápida herida en el costado.
Ganímedes asciende con todas tus preguntas.
Y por este poema devolvemos la vida a aquella carne ausente que nos
perteneció.

Miguel Ángel Náter -Puerto Rico-
Publicado en la revista Letras Salvajes 18

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