Yo lo vi,
iba caminando
con su sombra de la mano.
él era un muchacho,
y su sombra un caballo.
yo lo vi,
la media luna desde su ventana
esta observando.
Como duermen juntos el muchacho y su sombra,
en un campo de relojes
donde todos están parados.
Yo lo vi,
con estos ojos,
que ya no han de ser míos.
Sino de aquel chico que camina sonámbulo
por un bosque de siluetas.
En donde los poemas agitan sus brazos.
Yo lo vi,
el caballo sostenía un ala de mariposa
entre los dientes.
y peinaba crines que son hojas,
mientras dejaba al trotar sobre la arena
cuatro huellas que son pájaros.
Yo lo vi,
iban las dos juntos
atravesando juntos un bosque de espejos.
donde la realidad era un campos de soles extendidos,
sobre un horizonte de párpados.
Yo lo vi,
asomada a mi balcón,
que da a la plaza sin tiempo.
Como las dos sombras iban cogidas de la mano.
como si en vez de dos fueran tan solo una.
sin importarles que yo,
o la luna les estuviera mirando.
Sin importarles
que su amor fuera algo de otro mundo.
un amor mal visto,
por los que ven con mala cara la aura
y gritan al mar
por querer rozar la arena.
No. a ellos no les importa la opinión de los hombres
de moral podrida.
A ellos solo les importa,
estar eternamente unidos piel con casco.
¡Que mas da!,
si en vez de ser hombre y mujer.
Los que duermen su sueño de amor sobre un lecho de tórtolas
son un chico y su caballo.
Debora Pol.
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