Me miro en el espejo,
lado contrario al vértice,
ángulo adverso a la curvilínea
de mirarte.
Opaco es el camino que entre tú y yo se resiste,
como las olas gigantes y los tsunamis eternos.
Y miro la flor que queda a la derecha.
Blanca de relieve y sol de escarcha
en el lúgubre pétalo.
El sentido izquierdo derrota al derecho,
al revés es más paciente.
A la contra es sobornarse.
En el armisticio devorarte,
hasta completar las siete.
ISABEL REZMO -Úbeda-
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