Tuve un sueño
que se hizo realidad
una tarde de verano.
Después viví un hermoso sueño
que aún no ha acabado
y que espero no acabe nunca.
Tengo todo cuanto soñé:
una mujer que me quiere,
dos hijos estupendos,
con claridad de mente,
una vida cómoda,
sin dificultades
y una inspiración
que me permite escribir
versos comprometidos.
Ahora ya jubilado no necesito
soñar porque la realidad
es ya mi único sueño.
Hiciste tuyo mi sueño
y lo vivimos juntos
hasta hacerlo realidad.
JOSÉ LUIS RUBIO
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