Inúndeme el verbo primigenio,
el balbuceo del mundo,
su palpitar oculto entre las sombras.
Vibre mi voz al temblor de su epidermis,
reciba el canto de las hojas al viento.
Que hoy quiero renacer en azahares,
poblar la dicha a los aires aventada,
y sentir.
Sentir la claridad que reverbera
Sobre las callejas de mi memoria.
Del libro Sangre de nómada de
INMACULADA CALDERÓN -Sevilla-
Publicado en Luz Cultural
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