En le verde tapete de la noche
he perdido mis dados;
los dados del amor que fueron lenguas,
arlequines furiosos,
vendavales de verbos que, el azar,
esparcieron tu nombre por el aire.
Cinco dados de fuego,
por la calle desnuda del deseo,
perdí por mi ceguera de tahúr:
El primero, cristal de la mirada,
discurso de pupilas,
enciende el horizonte de temblores;
el segundo, secuaz de los imanes,
acerca de latidos,
se adueña de las manos que suplican
el roce de otras manos esperadas;
el tercero, laguna sin orillas,
envuelve en celofanes el galope
sin brida de los locos solitarios;
el cuarto es alquimista del instinto,
crisol de sensaciones,
pararrayos del gozo inacabado;
el quinto es la reliquia de los sueños,
el mágico candil de mi osadía.
En el verde tapete de la noche
tal vez definitiva,
perdí mis cinco dados.
Me queda un cubilete
en busca de tu nombre,
una mesa de juegos en tinieblas
y una amarga nostalgia entre mis labios.
Del libro “PRIMAVERA IMPOSIBLE” de JUAN SEBASTIÁN LÓPEZ -Sevilla-
1º Premio, VIII Certamen de Poesía Searus, 1985
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