Yo, hijo del fuego,
desde un tiempo remoto
busco un lugar donde dejar mi hoguera.
Todo mi ser es llama, cuerpo
de llamas tengo.
Es un ardor tremendo
que me han encomendado,
pero yo ya no puedo.
No sé qué leño puede alimentarlo:
En la noche las llamas
se levantan al cielo
y opacan el fulgor de las estrellas.
Ninguna lluvia pudo darle mengua,
ningún océano logró apagarlo nunca.
No abrasa los resecos espinales,
ni quiere consumir pajares o papeles.
Oh más que Aldebarán,
más que Antares!
¿Quién me ha dado la antorcha?
¿Quién habrá de heredarla?
RICARDO ANGEL MINETTI (Sarmiento-Santa Fe-Argentina)
Publicado en la revista Gaceta Virtual 101
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