jueves, 28 de mayo de 2015

ESPEJO DE BARRO


Su cara embarrada
parece un cuadro de Lucian Freud,
tiene un amigo que tiene cáncer,
y él, los ojos grises.

Se aferra a sus poetas de tierra y viento
y escupe pepitas de oro en un cubo de barro.

La noche es una meada en un descampado
desgarrando las sombras como a navajazos.

Los inviernos siempre llegan pronto
en el espejo de cieno de su rostro.

Su cabeza ajada por las grietas
de aprendiz de todo tiene brillos grises.

Vive cerca de las sombras
para poder contar a quién le oyere
que fue un superviviente
en el asfalto ardiente de sus sueños.

GUILLERMO JIMÉNEZ FERNÁNDEZ -Mérida-

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