En el mar de las orillas sin fin
las aguas son azules de hierro
Las olas se encabritan
ante la fuerza terrible de algún quasar
Un témpano de fuego barloventa a sotavento
Contravira la inminente zozobra
No hay llamas que se prendan de llama
su fuego es quedo de rojo
con la textura de la espuma del acero.
Mario Blacutt Mendoza -Bolivia-
Publicado en Suplemento de Realidades y Ficciones 63
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