jueves, 28 de mayo de 2015

EL HUNDIMIENTO DE LA ATLÁNTIDA


Cundía el pánico en la ciudad,
la gente corría por las calles gritando,
eran los primeros terremotos, los primeros incendios,
sabíamos que esto pasaría, desde hacía mucho tiempo,
fuimos los primeros en saberlo, como sacerdotes de los templos.
nuestra civilización seria aniquilada totalmente, fuimos soberbios,
demasiados confiados en nuestro conocimiento, en nuestro poder,
pero no quisimos abandonar nuestra patria y pudimos hacerlo,
desde hacía años se iban yendo, eran las ratas que huían,
con lo que tenían, sabedoras de su poder hacia otras tierras,
hacia otros templos.

En el templo de kumm nadie traicionaría jamás a sus ancestros,
todos unimos nuestras energías esperando el final, tranquilos,
como corresponde a nuestra raza, somos de espíritus muy fieros,
y el guerrero debe morir siempre luchando, jamás desertar, pues,
¿qué es el mal? sino el reverso del bien, y quien huye, el mal se
lleva, había pues que amar la muerte hasta el final.

Dispuestos a morir, como tienen que hacer los sacerdotes,
vimos las luces de nuestros dioses cruzar los cielos, y supimos,
que nos llevarían a todos, con todo nuestro conocimiento,
pues habíamos sido impecables en nuestros grandes intentos,
y eso nos valió el tener que dejar este mundo, no huyendo,
sino por salvar, todo lo que llevábamos en nosotros mismos,
éramos sus hijos, y como buenos padres nos querían vivos,
jamás muertos.

Cuando nos fuimos, miramos por última vez nuestra tierra,
cogimos un pequeño puñado en nuestra mano y la guardamos,
y al vernos vencidos, nos dijeron, algún día la veréis de nuevo.
volveréis al pasado y disfrutareis de ella, pues Dios es amor,
está todo grabado en vuestras almas, marcadas a fuego.
jamás os dejaremos huérfanos en el universo…

FRAN TRO

No hay comentarios:

Publicar un comentario