Me aprisionan las sombras del olvido
y no encuentro lugar
para esconder mis penas.
Me envenena el dolor,
me mata la aflicción,
fue infame el placer,
falso el amor.
Solo fueron ruidos de palabras
cobijados por las sombras de la noche.
Ahora lloran tus secretos,
las mentiras de tu amor.
Flores, pájaros y noche
recojan de mi verdad
lágrimas y sangre hirientes
con la luz de mi poesía;
porque en el jardín de mis versos
el árbol de las fantasías
seco por su olvido está.
Parece mentira sembrar la esperanza
junto con el alma,
y ver como el odio arranca el amor,
quiebra los suspiros, silencia los labios
que un buen día fueron miel de mi panal.
Ysidro Parra -Venezuela-
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