Y ella comenzó a creer, él dio pie a la inocencia, a la confianza, a las palabras de ese amor, que sobraba, por los dos. Ella vive feliz desde entonces, pues creyó, que la felicidad es la meta, y no un camino, para llegar... . Como toda mujer, creyó saber, quiso creer y logró. ..por momentos, resolver, en una de cal y otra de arena su felicidad, esa felicidad como todo lo suyo...traviesa, bonita y capaz de mover un mundo...
Esa noche, quiso dibujar el mundo, un mundo de dos... me lo merezco,...dijo... y miserablemente, su rostro acarició. .. nos lo merecemos... afirmó él y como instantáneas, agitó el viento sus brazos y la apretó... las naranjas y pomelos recién coloreados por el sol... se detuvieron a sus pies, en la rueda inusitada de la alegría de volver... ellas también de volver a su mundo... y comenzaron a abrirse, golpeadas... Una lágrima brotó, porque creyó... inspiradamente creyó en esa vida... y el huracán, la envolvió en greda, envolvió su pelo... y lo amó desde la cabeza a su vientre... Desde el norte al sur... Su piel, se volvió un volcán, su lágrima se hizo arena, su boca se llenó de miel de la tibieza y dio, ternura y paz.
Génesis del desprendimiento, eso es ella, lo comprendió así ese hombre, cuando entre sus brazos, su mirada se hizo agua y regó de tallos esa piel.
MARIA SENATORE -URUGUAY-
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