de ...Como ayer en París)
Este amanecer lleva el raro esplendor
de las rosas.
Desde el dintel Constantinopla
vierte cáliz sobre la brisa
que roza la cordillera.
Aquí la hora es eterna.
Tomo el sendero hacia la turbadora
intensidad del mar.
No veo las espigas que han roto
el broche.
Betania se extiende y en el tabernáculo
los odres quedaron llenos.
Por sus corredores mi leyenda
añora el loto las palomas
el castaño en un lejano país.
Habrá tiempo para arrojarnos al sol
y caminar
cuando se apague la marea.
Amarilis del Carmen Terga Oliva (Cuba)
Publicado en la revista Aldaba 24
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