Llegué al valle de madrugada, todos dormían,
y empecé a tocar la flauta como Hamelin
se despertaron mis gnomos y alegres vinieron, corriendo a mí,
me sentí la mujer más amada que había en el mundo,
pues mis niñitos me querían con locura,
era su reina y su madre divina, la diosa guerrera,
que a todos amaba y siempre los defendería.
Miré el cielo azul que nos cubría y contemplé la escuadra,
por el aire venían perfectamente alienados todos,
eran las naves de mi esposo el emperador que me las enviaba,
pues quería que siempre estuviera muy protegida, y no sufriera,
su propio comandante me entregó su espada, de cristal dorado,
y me dio permiso para luchar como él lo hacía, desde la patria,
y era vivir siempre la vida, con amor y sabiduría.
Las ninfas de mis fuentes mágicas, vinieron de blanco vestidas,
sabían ellas que era la gran sacerdotisa, la de los ojos negros,
y me traían sus redecillas de oro, para recoger mis cabellos,
y al ponérmelas, rayitos de todos los colores por mis ojos salían,
era la luz de las mil lunas y de las millones de estrellas que en el
universo había, todas hermosas y divinas.
Los volcanes rugían en todo el planeta, eran los sabios maestros,
que desde las entrañas misma de la tierra echaban fuego,
dándome la bienvenida, hice una reverencia a la antigua usanza,
plegué mis brazos en mi pecho como hace un discípula,
y una corona de pequeñas velas pusieron en mi cabeza,
se fueron encendiendo, como hacen las diosas nórdicas,
que andan de noche por la nieve y sus pies no se hielan nunca,
…Y les prometí por mi honor vivir siempre en estas tierras,
sabía que era regalo de ellos, porque yo no era de este planeta,
sentí mi alma feliz, mi corazón palpitar, y empecé a bailar,...
vi a mi esposo feliz, reír conmigo, y lo amé mucho,
pues él dirigía la orquesta…como gran compositor que era,
y muy feliz de estar en la nueva era…
FRAN TRO
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