A izquierda y derecha
Un centro
Dos ojos, una mirada
La luz, traviesa jugadora
A oriente, o poniente
La brisa, te mece, te lleva
Y mis pupilas se ciegan
Te toman sobre la danza
Apenas un instante.
O azar, ruin azar
Saeteas las conciencias
Dibujas sorollas en Atlántidas
Maderas rotas sin estillas
Hombres que caen
Personas se yerguen
Mi objetivo te captura.
Yo vi, toda tu destreza
Bajo la cítara taciturna
Ocaso de unos pies rendidos
Cansado se recuesta
Las olas peinan su cabellera suelta.
Azarosa luminiscencia preñada
Bajo el orbe de tarde renacida
Instando mi pecho al mesado silente.
Ni sí, ni no, sino todo lo contrario.
Tú, él, mis manos sucias
Ya no tiemblo, las escurridizas aguas
Sazonan mis heridas,
Cubículo lleno de cachivaches te ofrezco
Ya sé, poco suena, pero estará pleno
De mis sueños, y si quieres los tuyos.
Santiago Pablo Romero -Trigueros-
“Mi objetivo te captura. Yo vi, toda tu destreza Bajo la cítara taciturna, Las olas peinan su cabellera suelta, Azar de Luz, Dos ojos, una mirada, La luz, traviesa jugadora”. Wow…!! Con este encantamiento refulgente de amor el mismo mar detuvo sus olas para formar la más mágica sábana de seda hecha por su espuma de perlas preciosas, embelesando a sus privilegiados poetas Ana Díaz y Santiago Pablo Romero, en su encuentro con sus arenas, luna y sol, entre los murmullos de pasión de su mar que los abraza y protege de cualquier sirena de ruidos superficiales atrapantes. Vaya maravilloso cubículo, secreto poético, vibrantes huellas dibujadas con la tinta de su savia, dejando el más extasiado aroma de su sueño: ¡”Azar de Luz…”!. Mil Felicidades gigante eres poeta.
ResponderEliminar“Mi objetivo te captura. Yo vi, toda tu destreza Bajo la cítara taciturna, Las olas peinan su cabellera suelta, Azar de Luz, Dos ojos, una mirada, La luz, traviesa jugadora”. Wow…!! Con este encantamiento refulgente de amor el mismo mar detuvo sus olas para formar la más mágica sábana de seda hecha por su espuma de perlas preciosas, embelesando a sus privilegiados poetas Ana Díaz y Santiago Pablo Romero, en su encuentro con sus arenas, luna y sol, entre los murmullos de pasión de su mar que los abraza y protege de cualquier sirena de ruidos superficiales atrapantes. Vaya maravilloso cubículo, secreto poético, vibrantes huellas dibujadas con la tinta de su savia, dejando el más extasiado aroma de su sueño: ¡”Azar de Luz…”!. Mil Felicidades gigante eres poeta.
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