martes, 5 de mayo de 2015

ASFALTO


Cada cual esconde sus propios vagabundos y
mendigos que serán la sombra que destella y reflejo de nuestra propia lucidez.

El asco es escuchar palabras caducadas como que la homosexualidad es una enfermedad o que los mendigos afean las ciudades. Y hay quién lo dice y se cree inteligente.

El asco es tal que me a veces quiero ser la cuña de la inteligencia cívica y vomitar letras de canciones punks en el asfalto de las huellas de ciertos cerebros enfermos.

Los mendigos personas que son mucho más que el resultado del derrumbe mental de ciertas máscaras de ficción.

Somos marionetas a las que tienen agarradas
con un gancho por la boca abierta
y nos sacuden los bostezos de otros.

GUILLERMO JIMÉNEZ FERNÁNDEZ -Mérida-

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