jueves, 26 de diciembre de 2013
34
Nada más tierno que caer dormido pensándote,
nada más dulce que despertar con tu recuerdo
y seguir soñando en ti,
el regalo de tu imagen en mi mente,
la estrella de David prendida en tu cuello,
la del ángel en tu nombre,
ahorcado a la espera
del cordón umbilical telefónico,
esclavo del tren que te regrese de la ausencia
mientras intento despojarme
de mi pesado ropaje de horas.
Del libro En pie de tregua de DANIEL GRANADO PULIDO -Cádiz-
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