martes, 19 de noviembre de 2013

VIII

 
No me dijeron “ve”. Sencillamente
me enviaron, me hicieron caminante,
me dieron un sendero por delante
y detrás un vacío. Y en la frente

un destino clavado. Solamente,
y he de marchar llevando este constante
temblor en el costado, este semblante
donde ocultar tras una risa urgente

toda mi soledad, todo el espanto
de verme caminando, sin remedio,
con la muerte a la espalda, desarmado.

Pero nunca renuncio, y río y canto
y le puedo al dolor, al frío, al tedio,
porque llevo el amor enarbolado.

Del libro “NACIMIENTO A LA MUERTE” de RICARDO J. BARCELÓ -Marruecos-
1º Premio, XV Certamen de Poesía Searus, 1992



No hay comentarios:

Publicar un comentario