–Diga su última voluntad –conminó el jefe del pelotón.
–Deseo que cada soldado piense durante cinco minutos en un colibrí.
Así lo hicieron. Luego, ninguno osó oprimir el gatillo.
JORGE ARIEL MADRAZO -Argentina-
Publicado en la revista Ficciones Argentinas
No hay comentarios:
Publicar un comentario