I
Cierro tu nombre
como se cierra una herida
y me marcho hacia ti
para desmorir mi vida.
II
Tu mirada
es el punto de equilibrio
entre tu nombre
que sabe a miel
y tu boca
que sabe a beso.
III
Beso tus caricias
bajo el filo de un abrazo
prevalido de las luces
que se alimentan
de tu sombra.
IV
La noche
sabe tu nombre:
Ella también
se enamoró
de ti.
V
El crepúsculo
deletrea tu nombre
el cual se derrite
sobre el arcoíris
y da forma con sus colores
a la singladura
de mi tristeza.
VI
¿Te vas?
No. Vuelvo a ti,
que es lo mismo
que partir.
VÍCTOR DÍAZ GORIS -República Dominicana-
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