Desde que nací
he convivido con ellos.
Mi abuela materna
me enseñó a amarlos.
He tenido tantos
a través de mi vida.
Los he amado y cuidado
como si fueran hijos.
Algunos me abandonaron
jóvenes
otros hasta viejitos
me acompañaron.
Sus nombres han sido
y son curiosos.
De faraones, reyes
personajes históricos.
Otros simplemente
tontos y comunes
y hasta llevaron
nombre de gente.
Son tiernos, cariñosos
aunque afilan sus uñas
y hay veces rompen todo
y unos cuantos arañazos
me he llevado.
Me mimaron
me dan sus ronroneos
duermen conmigo y
me hacen compañía
en mi cama vacía.
Cuando sollozo
cuando estoy triste
me amasan me dan besos
me hacen cosquillas con sus bigotes
como queriendo enjugar mis lágrimas.
Amo a estos felinos
negros, blancos, grises, amarillos
tricolores y barcinos.
Machos, hembras, que más da
si tienen un corazoncito tierno.
Juegan conmigo, corren
saltan de lugar en lugar
me pisan el teclado
se suben a los árboles
para demostrar su amor.
El que odia a estos animalitos
no sabe lo que se pierde
son nobles, fieles
solo hay que prestarles atención
y respetar su libertad.
He hecho de partera
de mamá sustituta
dándoles mamadera
a aquellos que gente irresponsable
recién nacidos los separa de su madre.
No podría vivir sin uno
porque me faltaría
un pedacito de mi vida
con sus miau y sus mimos
le dan alegría a mis días.
Por ellos relato este poema
y les doy todo mi amor
a los que se han ido
y están en mi corazón.
Y a los que viven
y me acompañan el hoy.
Diana Chedel -Argentina-
No hay comentarios:
Publicar un comentario