El deseo y el miedo
son como el ojo de una cerradura.
Es sexo la promesa,
es miedo la promesa.
Es ansia, es deseo,
es lujuria la promesa.
Es la promesa clausurar
el deseo entre los pliegues
mezquinos del miedo
y del placer.
GUILLERMO JIMÉNEZ FERNÁNDEZ -Mérida-
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