martes, 8 de diciembre de 2020

UN DÍA


 Un día andando por la calle  encontré a un señor muy agradable, me invitó a un café, hablamos, era tan encantador que me lo llevé a casa , !pero  sorpresa¡  cuando llegamos a casa, intenté por todos los medios que se marchara, pero no me hacia caso, llegó a quitarme las llaves de mi casa, para que no pudiera salir, lloré y lloré, incluso llegué a gritar desesperada, el me castigaba de tal manera, que me era imposible levantarme de la cama, mi cuerpo estaba dolorido, le pedí una y otra vez que se marchara, ya no podía más, mi cuerpo y mi cerebro estaban tan débil que solo quería morirme.                   

La angustia me invadía, era tanta mi locura que lo golpeé, le quite mi llave y lo revoleé a la calle sin piedad, pero al escuchar mis gritos salió mi vecina  y compadeciéndose de él lo metió en su casa y ahora es ella la que está encerrada, pues ese señor llamado Covid -19, no tiene compasión con nadie.

JOAQUINA CAÑADAS

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