martes, 8 de diciembre de 2020

FELICIDAD


(Soliloquio brevísimo dicho a cámara de adulto, hombre o mujer con vestuario sencillo, cotidiano, y en espacio abierto o espacio cerrado y despojado. Intenciones, recursos de la voz, mímicas y corporalidades en general dependerán de lo que se dice, de lo que expresa la verbalidad.)

Lo proclamo: Tengo un estado de completitud. (Pausa.) ¿La felicidad? ¡Bah! La felicidad es una utopía. No cualquier posibilidad idealizada. ¡No! Es una utopía sobrevalorada. (Pausa.) ¡Sí! Hay instantes de alegría y hasta de júbilo. Ya esto es mucho o algo. Y, sí, uno puede dimensionarlos. Y hasta puede inventárselos. Inventárselos quizás hasta que la realidad se impone con incomprensiones e injusticias, imprevisiones y desencuentros, inestabilidades y fronteras, vulnerabilidades… (Pausa.) ¿Y entonces? ¿Entonces qué? Recuerdo aquella canción “Adiós felicidad”: “Adiós felicidad, casi no te conocí, pasaste indiferente, sin pensar en mi sufrir. Todo mi empeño fue en vano, no quisiste estar conmigo y ahora me queda más honda esta sensación de vacío…” (Pausa.) En vida solo se puede estar. Y es que se puede ser o no ser, pero no se puede estar o no estar. De donde: seguir. ¿Y si toca lo malo y luego lo peor? Seguir. ¿Y si uno se equivoca y no puede dar marcha atrás? Seguir. (Pausa.) ¿Cómo que Siglo XXI? Se suponía que, para ahora, mucho o todo estaría resuelto en positivo. Y del sol: las claraboyas. Al menos sobre claraboyas y desvaríos tengo control. Los invoco en voz alta y los exorcizo. (Pausa.) ¿La felicidad? ¡Ja! ¡Ja, ja, ja! ¡Qué suerte de broma, de burla, de espejismo! ¡Ja! ¡Qué suerte… de nada! ¡Qué azar… de todo! (Pausa.) Resolveré el enigma. Resolveré los enigmas. ¿Apostamos? Soy un buen ser. No puedo perder. Me llamo Horizonte y apuesto el Alba. No puedo perder. Debo aceptar. Incluso me he negado a la muerte repentina. Y se me permitió. (Pausa.) ¿Felicidad? Mente y conciencia mandan. Acepto triquiñuelas, pero no falsedades. (Pausa.) No todo está perdido. Hoy he llorado. (Pausa.) No olvidar: ¿La felicidad? ¡Bah! La felicidad es una utopía. No cualquier posibilidad idealizada. ¡No! ¡Es una utopía sobrevalorada!

Del libro Espuma de luces de FRANCISCO GARZÓN CÉSPEDES 

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