miércoles, 9 de diciembre de 2020

ODA AL BOTIJO


Tuve sed y de ti bebí.

Refrescaste mi garganta sedienta

y tu agua corrió barbilla abajo

mojando mi desnudo pecho.


En todos los bares presidías el mostrador

y el sudoroso caminante en ti

calmaba su sed del camino

alzándote con mimo para no desperdiciar

ni una gota de tu líquido contenido.


Tu belleza residía en tu interior.

Tu exterior era vulgar, sin adornos.

Creado en un taller en un rústico torno

al mismo tiempo que otros parecidos

pero nunca iguales.


Hoy eres objeto de museo

que a quien te ve recuerda

otros tiempos para ti mejores.

¿Volverás algún día a saciar

la sed de los caminantes?

¿Volverás a presidir

las barras de las ventas?


Tal vez algún día, de algún año,

de un futuro imprevisible.

JOSÉ LUIS RUBIO


No hay comentarios:

Publicar un comentario