Duerme luna en tu cama de estrella.
Duerme luna bajo un negro manto.
Duerme tranquila que mis ojos
vigilarán la llegada del sol.
No tengas miedo que yo velaré
para que su luz no te dañe.
Déjame cantarte, déjame que apoye
junto a ti mi cabeza cansada.
Han vuelto los negros nubarrones
a cegarme la visión.
Han vuelto para recordarme
que volverá a llover
que se inundarán mis ojos
y que del camino se borrarán
las huellas de sus pasos,
de tus pasos y de mis pasos.
No quedará nada más
que un barro pegajoso
donde tus pies serán presos
y no podrán avanzar
hacia el río que se desborda
arrastrando tu jardín
hacia un revuelto mar
que se rebela iracundo.
JOSÉ LUIS RUBIO
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