Resucitaré de usted sobre un aguacero como recuerdo del cual tengo ya el día
y le diré un poco asustado:
«Si la sorprendo y la beso con rabiosa ternura, ¿Qué hará?»
« ¿Por qué no se despoja, por fin, de sus miedos, y, de una vez por todas, hacemos el amor?»
«Atrévase, que lo vamos a disfrutar»
Y tal vez usted, con la mirada arrugada por la falta de amor,
me regale una sonrisa rancia con aroma a amargura,
y empiece a quitarse el miedo… y la ropa…
Víctor Díaz Goris
No hay comentarios:
Publicar un comentario