En las tardes, cuando las sombras se alargan,
cuando llega el ocaso y el astro rey recoge
su mochila y se marcha, las sombras como
si se desplomaran del tejado o de lo alto
de las estatuas, se deslizan lóbregas rastreras
dando imágenes distorsionadas y falsas.
Incluso la brisa pasa refrescandote la cara
ya no es el viento, incluso empiezas a oír voces..
que sólo tú oyes, incluso empiezas a ver visiones;
que forman las nubes a esta hora de la tarde.
Crees ver centuriones de nubes en el horizonte
manos alargadas que parecen querer
atrapar tu sensible garganta, lenguas arrancadas
disolverse en la noche tediosa y fría.
Tú buscas refugiarte en lo único que tienes
a tu alcance:-la sombra- tu sombra acobardada,
te precede por los pasillos en penumbras
de tu propia casa, quizás malhumorado ya.
Y llegas a tu lecho, sólo y frío,
en tu hostil alcoba, que a estas horas de la tarde,
siempre esta fría y sola;
pues el calor de tu amada, llega más tarde.
Allí sólo te aguardan sueños enemigos,
sueños con dientes afilados, que dejaste
en la mañana desterrados, esos que cada noche,
como las ratas, te roen el cerebro....!
RAFAEL CHACÓN MARTEL
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