lunes, 14 de diciembre de 2020

NO

 

No, 

no me busques en el anochecer,

tampoco en el atardecer,

ni por la madrugada;

Búscame acurrucada entre tus brazos,

cuando llegue el alba.


Cuando llega el otoño

con sus hojas doradas,

entra la morriña en el alma,

y se acomoda el amor en el corazón.


Yo me pierdo por esos campos ocres,

con la mirada extraviada,

oliendo ese aire fresco,

a ver si trae tu aroma.


Mientras las aves emigran 

buscando calor, 

yo busco tus ojos para vivir 

en su resplandor.


Ni el lobo con sus aullidos

me asustara,

de tus campos y mis bosques 

no me apartara.


Pues no hay noche oscura sin luna,

si tu en ella estás .


Sería hermosa una noche bajo ese cielo,

que entre los dos solo quede el espacio 

de un te quiero.

María Regueira López


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