sábado, 12 de diciembre de 2020

ATAPUERCANO

 

¡Buah¡ Nos lo hemos pasado pipa , “da buten pelotilla”, se decían dos amigos, viendo cómo un numeroso grupo de viajeros de la tercera edad, hombres y mujeres, que habían bajado de su autobús en la plaza de santa Teresa, camino de la catedral de Burgos, vinieron corriendo hacia la estatua del “Hombre Atapuercano”, que se encuentra frente al Museo de la Evolución Humana; las mujeres diciéndoles  a sus hombres, delante de la estatua con niño:

-Qué más quisierais mostrar lo mismo que el “Atapuercano”.

Comenzando a pasar delante de él, pasando del niño, como cuando pasan delante de la columna de Santiago, o de la Virgen del Pilar, sobándole la polla, haciendo como si la quisieran sacar brillo.

Los hombres y mujeres reían a más no poder. Y ellos.

-Pero esa polla no os puede dar por culo, exclamaron algunos hombres; siguiendo:

-Colocad vuestro potorro en su polla; a ver si es tan facultativa y tan experta como la nuestra.

Una voz salida del grupo, en voz alta, exclamó:

-Atapuercano, valiente, suelta al niño, y métesela a todas por el Ano.

Ja,Ja,Jas se escucharon en todo el paseo.

-Mira cómo se divierten, le fijo un anciano a otro pasando de largo por el paseo. Qué bien cantan con alegría feliz nuestra bella prenda, aunque de bronce sea.

-Ya sabemos, contestaron otras mujeres, que tanto bien como la vuestra, no puede procurarnos el Atapuercano, pero sentimos cosquillas cuando se la frotamos; y no rechista ni se cabrea como vosotros.

-Claro que rabiamos de que no la tengáis tan hermosa, y eso que sois igual de antediluvianos, dijeron otras.

Levantando la voz, exclamó otra:

-La tiene como el gran Asno de mi Tierra.

Hubo un momento que callaron, porque venían críos y crías de un colegio concertado de al lado.

Después de callar un tiempo, se les volvió a escuchar a algunos y algunas, comentando:

-¿Qué os ha parecido el Museo?

-Una puta mierda.

Los Hombres:

-Mujeres, ahora echamos en falta esa vuestra Musa o Pocha, protectora de nuestro Rebuzno cuando la tenemos lista y tiesa.

Las Mujeres:

-Y nosotras ese clamor tan resonante que sale de vuestro trasero y retumba en los valles y los cerros, infundiéndonos, a veces, miedo.

Ja, Ja, Jas, no pudieron aguantar más los dos amigos, y hasta yo. Ellos se fueron tras unos perros y perras que iban a montárselo entre ellos, en heroicos perrunos metros, justo al lado del río Arlanzón, que se deslizaba corriendo.

Daniel de Culla


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