viernes, 7 de septiembre de 2018

LORQUIANOS


¡Cómo gemía, cómo gemía
por dentro de tu esqueleto la poesía!...
Federico García Lorca.

De bronce viste Granada
sus paseos y alamedas;
la flor de nardo reviste
de rojo los alamares.
Por el camino que lleva
al infernal La Colonia,
al paso redobla el trueno
su bronco grito de muerte.
Era 18 de agosto,
tres y cuarto en la mañana,
las tapias visten de luto
y de luto la alborada
va renaciendo enfangada
del rubor de un alhelí.

Apenas despunta el sol,
en el arenal encuentra
dos palomas coloradas
y dos camisas de seda.
Y no hay misa, ni redobles,
ni canta la fuentecilla
el canto de enamorados.
Ni el colorín se desviste
para entregarte su pecho,
que abre sus ojos la muerte
agazapada en rencores.
Hay tanto llanto y temor,
que la nobleza se esconde
dentro del alma, poeta...
En la cintura una flor,
los ojos bien apretados;
No me mires madre, no,
que no te sientan llorar.
Y pa tapar desengaños,
cuál sauce llorón y triste,
derrama sus hojas muertas
mientras aminora el paso.

Dios, ¡cómo gemía, cómo gemía!
por dentro de tu esqueleto
la poesía.

Carmen Azparren Caballero

No hay comentarios:

Publicar un comentario